Violencia Doméstica

Estadísticas oficiales nivel país - Las mujeres de 30 a 39 años son las más afectadas por episodios de violencia

Afirmó Analía Monferrer, responsable de la OVI de la Corte Suprema, que está participando en Formosa de dos jornadas nacionales para analizar esta problemática.La coordinadora de la Oficina de Violencia Domestica de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Analía Monferrer dijo que las últimas estadísticas realizadas revelan que las mujeres de 30 a 39 años son las más afectadas por hechos de violencia, pertenecientes a sectores socio-económicos bajos y medios, aunque aclaró que este es un problema que también ocurre en las clases altas de nuestro país.

“Estamos viendo más allá de algunas pequeñas diferencias, las características que tiene esta problemática son las mismas en todo el país, que en nada coinciden con aquellos viejos mitos que hablaban que los episodios de violencia eran propios de algunas regiones, que la violencia es sinónimo de sectores bajos o de gente que carece de instrucción. Esto ocurre en todos los sectores de la sociedad”, insistió.
Analía Monferrer está encabezando en Formosa un encuentro de responsables de OVI de todo el país, con el propósito de seguir trabajando en la unificación de criterios, tanto en la dinámica de atención de las Oficinas como en la obtención de datos estadísticos. En paralelo, también están trabajando profesionales de las áreas de Sistemas para poder obtener información de las demás oficinas que están en funcionamiento y, al mismo tiempo, psicólogas y trabajadoras sociales están intercambiando experiencia con profesionales que trabajan en las distintas OVI.

Cultural

La doctora Monferrer se refirió al tema de la violencia doméstica y señaló que quienes han estudiado este flagelo coincide en que la raíz del problema es cultural. “La persona violenta no es una persona enferma que un buen día colapsa y estalla”, explicó, indicando que la cuestión proviene de mucho tiempo atrás, desde la concepción misma de esta sociedad que es patriarcal, donde un sector está subordinado a otro, con desigualdades de toda índole.

En tal sentido, dijo que las convenciones internacionales pusieron el foco en la educación como aspecto central para combatir el problema, propiciando una educación igualitaria como basamento para lograr una sociedad menos violente. “Todavía sigue existiendo desigualdad, pese a que hemos notado importantes cambios”, acotó.

Asimismo, dijo que otra arista importante para revertir esta situación es que el Estado trabaje en prevención, en cuyo marco, será fundamental el aporte que haga el Poder Judicial en su función de brindar información y datos estadísticos recabados por las distintas Oficinas para que los otros poderes puedan llevar a cabo una política de prevención dirigida a los lugares más críticos, sean estos los distintos barrios, ciudades o provincias de nuestro país.

Por otra parte, se refirió a los logros alcanzados desde la implementación de la OVI por parte de la Corte Suprema hace casi cinco años, indicando que se avanzó mucho pero aún queda bastante por hacer. Solo este año la ciudad de Buenos Aires tiene denunciado 9.300 episodios de violencia doméstica y desde diciembre de 2008 cuando se creó la Oficina a la fecha los casos treparon a 33 mil. “Naturalmente en las provincias la cantidad de hechos son cuantitativamente menores pero las características son las mismas”, remarcó la funcionaria.

Dijo que desde la creación de la Oficina en la Corte Suprema se ha logrado una mejor visualización del problema y, en paralelo, los medios de comunicación ahora tienen otra percepción de los casos de violencia doméstica, que antes llamaban hechos pasionales o de emoción violenta, modificándose por la denominación correcta de violencia de género.
Asimismo, desde el Poder Judicial también se han producido cambios en el abordaje de los casos que llegan a Tribunales. La Justicia Civil -por ejemplo- ha modificado totalmente su intervención, en el sentido que antes las víctimas tenían que esperar un informe de riesgo que demoraba tres o cuatro meses. “Ahora todo se hace en las oficinas con la víctima presente y las medidas salen en ese momento o durante la misma jornada”, reveló.

En cuanto a la Justicia Penal explicó que los cambios son más paulatinos, pero se viene observando que hay una mayor investigación, incluso ahora hay fiscales que apelan los sobreseimientos, sin que esto implique que haya un prejuicio o intencionalidad, si en cambio, lo que existe es un mayor interés en investigar teniendo en cuenta las características de los hechos de violencia.

Dijo que a nivel de la Corte se está trabajando mucho en el aspecto de la sensibilización, teniendo en cuenta que una de las características principales de estos hechos es que ocurren en la intimidad del hogar; es decir que la víctima es la única testigo. “La clásica respuesta del Poder Judicial antes era que al no haber testigo la causa de archivaba en el acto, pero ahora afortunadamente esto ha cambiado”, valoró.
Señaló que en la actualidad tiene mucha entidad el testimonio de la víctima, apoyado, naturalmente, en otras pruebas y evidencias, como es el informe médico que se hace en la OVI, pero al margen de esto, recordó que por mandato Constitucional el Estado está obligado a investigar todos los casos donde la víctima es una mujer; imperativo que proviene de las convenciones internacionales de derechos.

Finalmente, dijo que el cambio de paradigma comenzó a darse cuando los ministros de la Corte Suprema decidieron poner en marcha la OVI, a partir de lo cual los jueces de los distintos superiores tribunales de justicia de las provincias adoptaron el mismo temperamento suscribiendo los convenios respectivos.

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